Noticia09/03/2026

Ante la exclusión, trabajo decente: La Iglesia de Jaén celebra el 8M con un gesto público y una eucaristía

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente recuerda que "no puede haber una sociedad justa mientras millones de mujeres sigan viviendo situaciones de precariedad, desigualdad o exclusión laboral".

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) en Jaén integrada por Cáritas Diocesana, CONFER, HOAC Jaén, Pastoral del Trabajo, Acción Católica General, Pastoral de Migraciones, Pastoral Penitenciaria, Pastoral Gitana y Pastoral de Infancia y Juventud, celebró en la tarde del 7 de marzo un gesto público y una Eucaristía en la Parroquia San Juan Bosco, con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora , bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”. La convocatoria reunió a movimientos y pastorales de la diócesis que trabajan por la dignidad del trabajo y la justicia social.

Un gesto público con un cántaro como símbolo

El acto comenzó en el Parque María Auxiliadora, donde un cántaro vacío simbolizaba la realidad de muchas mujeres para quienes el trabajo sigue marcado por la precariedad, la desigualdad o la exclusión.
Al inicio del gesto, el Delegado de la Pastoral del Trabajo, Bartolomé Mateos, recordó que se había convocado el acto en la calle porque “la fe se celebra en la vida real y el trabajo ocurre en lo público”, y que el cántaro vacío representa la sed de justicia y dignidad de tantas mujeres trabajadoras. También trajo a la memoria y al corazón la enseñanza del Papa Francisco, quien ha señalado en numerosas ocasiones que “el gran tema de nuestro tiempo es el trabajo” y que debe ser un trabajo verdaderamente humano, mirado desde la lógica del cuidado de la vida y de las personas.

Seis mujeres de diferentes pastorales sostuvieron carteles con breves mensajes que denunciaban la exclusión laboral, la brecha tecnológica, la indiferencia ante la precariedad, la defensa del trabajo digno, la dignidad irrenunciable de las mujeres y la necesidad de construir en la Iglesia espacios de igualdad y corresponsabilidad.

Tras cada frase, las personas presentes respondían juntas:“Ante la exclusión, trabajo decente”.
Mientras tanto, una mujer iba vertiendo agua en el cántaro, gesto que simbolizaba la esperanza y el compromiso colectivo por transformar esa realidad. El momento concluyó con la lectura del manifiesto, un breve silencio y la entrada en la iglesia para celebrar la Eucaristía.

Una Eucaristía inspirada en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana

La celebración litúrgica del tercer domingo de Cuaresma estuvo marcada por el Evangelio del encuentro de Jesús con la mujer samaritana.

En su homilía, el párroco Juan Carlos Macías, perteneciente a la Conferencia Española de Religiosxs, CONFER, recordó que el Evangelio presenta como protagonista a una mujer extranjera con la que Jesús dialoga a solas, algo sorprendente para su tiempo, y que ese encuentro revela la dignidad de toda persona.

El sacerdote subrayó que el trabajo también debe ser un espacio donde se reconozca la dignidad humana, y llamó a dignificar especialmente a quienes viven situaciones de precariedad laboral.
También señaló que la Iglesia está llamada a compartir “el agua fresca de la fe y de la esperanza”, un agua para todos y todas, y animó a la pastoral del trabajo a despertar curiosidad entre las personas trabajadoras para descubrir a Dios en la vida cotidiana. “La Iglesia por el Trabajo Decente comparte la sed legítima de tantas personas por un trabajo digno y quiere contribuir a construir el Reino de Dios también en el mundo laboral”, afirmó.

Un manifiesto que denuncia nuevas formas de exclusión

Durante la celebración se dio lectura al manifiesto de Iglesia por el Trabajo Decente, que recuerda que no puede haber una sociedad justa mientras millones de mujeres sigan viviendo situaciones de precariedad, desigualdad o exclusión laboral.

El texto alertó especialmente sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo. La digitalización, las plataformas digitales y la inteligencia artificial están transformando el mundo laboral, pero muchas mujeres quedan fuera de estas oportunidades por falta de acceso a dispositivos, conexión o formación digital.

Según datos del informe FOESSA citados en el manifiesto, un tercio de los hogares vulnerables, muchos encabezados por mujeres, vive en un “apagón digital”, lo que limita el acceso al empleo, a la formación o a trámites básicos.

Ante esta realidad, la iniciativa eclesial reafirma que el trabajo digno es un derecho fundamental, que la tecnología debe estar al servicio de la vida y de la igualdad, y que la Iglesia está llamada a seguir comprometida con la transformación de las estructuras laborales injustas.

Una sed compartida de justicia

El cántaro, la balanza, una nómina y el manifiesto fueron presentados en el altar como signos de las realidades del mundo del trabajo y del compromiso cristiano con la dignidad de las personas.
La celebración concluyó con una oración que resumía el sentido de la jornada:
“Que nuestra sed de justicia no se apague y que trabajemos para que toda mujer tenga un empleo donde su dignidad sea sagrada y su voz sea escuchada”.

Con este gesto público y la Eucaristía, la Iglesia en Jaén quiso recordar que la fe cristiana no puede ser indiferente ante la exclusión laboral y que el trabajo decente es parte esencial de la construcción de una sociedad más justa y fraterna.