Noticia • 20/10/2026

Cáritas atendió en Andalucía a 5.000 personas en situación de sin hogar durante 2025

Con motivo del Día de las Personas Sin Hogar que se conmemora el próximo 25 de octubre, Cáritas Andalucía pone el foco en la importancia de la pertenencia y los vínculos sociales bajo el lema «Un hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer».

El próximo 25 de octubre conmemoramos el Día de las Personas Sin Hogar. Este año lo hacemos con un lema que nos obliga a ampliar la mirada: «UN HOGAR es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer». Una campaña organizada por Cáritas con la colaboración de FACIAM, la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar (XAPSLL) y la plataforma BesteBi.

Esta campaña nos recuerda que un hogar es mucho más que un techo. Significa disponer de un espacio digno, seguro y estable. Un lugar en el que preservar la intimidad y la identidad, mantener vínculos y sentirse parte de la comunidad.

Cuando la pertenencia desaparece, la exclusión va más allá de la vivienda: alcanza la salud, el empleo, las relaciones, la participación social y el ejercicio efectivo de los derechos. Hablamos, por tanto, de tener un lugar propio y, al mismo tiempo, de saberse reconocido por los demás.

Por eso, esta campaña nos llama a revincular, a reconstruir relaciones y espacios de pertenencia. Nos llama a tejer comunidad y a ser red de apoyo. No podemos pedir a una persona que reconstruya sola su vida cuando precisamente ha perdido los apoyos que hacen posible sostenerla. La inclusión necesita recursos, pero también relaciones, escucha, confianza y oportunidades reales de participación.

Una exclusión que tiene causas estructurales

Esta es la realidad que encontramos cada día en el acompañamiento a las personas sin hogar: una realidad marcada por obstáculos estructurales, sociales y administrativos que dificultan la salida del sinhogarismo y que, en muchos casos, terminan cronificándolo.

Desde Cáritas Andalucía denunciamos especialmente cuatro realidades:

  • La falta de vivienda social y la presión del mercado inmobiliario impiden acceder a una vivienda estable, segura y digna. Muchas personas encadenan soluciones precarias o ven prolongada su estancia en recursos residenciales porque no existe una alternativa asequible.
  • El estigma social, los prejuicios y la aporofobia continúan levantando fronteras. El rechazo comunitario a las personas sin hogar y a los recursos de atención favorece su desplazamiento, su aislamiento y su invisibilidad.
  • Las barreras administrativas, como los retrasos para acceder a ayudas económicas, prestaciones por discapacidad o dependencia, o a plazas residenciales, prolongan la exclusión y paralizan proyectos de vida. Es necesario garantizar respuestas ágiles y adecuadas, especialmente en situaciones críticas.
  • Las personas migrantes en situación irregular sufren una doble exclusión. La falta de documentación y protección jurídica, unida a los discursos estigmatizantes, dificulta su arraigo, su participación comunitaria y el reconocimiento de su pertenencia a la sociedad.

Estas realidades confirman que el sinhogarismo no puede abordarse solo como falta de alojamiento. Necesitamos actuar sobre las causas que expulsan y aíslan, y garantizar derechos y oportunidades reales para todas las personas.

La respuesta de Cáritas en Andalucía

El trabajo de las Cáritas andaluzas ofrece una respuesta a las necesidades de las personas sin hogar, desde la cercanía y el acompañamiento, promoviendo procesos orientados a recuperar su autonomía, reconstruir vínculos, fortalecer redes de apoyo y favorecer su inclusión social.

Así, durante 2025, las Cáritas Diocesanas de Andalucía acompañaron en torno a 5.000 personas en situación de sinhogarismo, mediante una red de centros residenciales, viviendas tuteladas y semituteladas, centros de día, servicios de atención social, centros de acogida nocturna, dispositivos de emergencia y proyectos de atención en calle.

El perfil mayoritario que reflejan los datos andaluces es el de un hombre (85%) de entre 35 y 60 años, con una proporción muy similar entre personas españolas y extranjeras. Con frecuencia hablamos de personas solteras, con bajo nivel de formación y con escaso o ningún apoyo familiar o vecinal.

Este acompañamiento fue posible gracias al trabajo de 118 profesionales y la labor de 700 personas voluntarias. La inversión superó los 4,3 millones de euros, de los que aproximadamente el 55% procedía de fondos propios.

Nuestra denuncia y nuestra propuesta

Hoy pedimos a las administraciones públicas que sitúen el sinhogarismo entre sus prioridades y que construyan una respuesta coordinada entre vivienda, servicios sociales, salud, incluida la salud mental, empleo, dependencia y extranjería.

Pedimos más vivienda social y soluciones habitacionales estables; una atención sanitaria y de salud mental accesible y continuada; trámites ágiles y comprensibles; oportunidades de empleo adaptadas; y protección efectiva para quienes afrontan una mayor vulnerabilidad.

También apelamos a la ciudadanía y a nuestras comunidades. En un contexto marcado por la incertidumbre, la polarización, la violencia verbal, los discursos de odio y el avance de la aporofobia, necesitamos una comunidad que acoja, proteja, promueva e integre a todas las personas, también a quienes viven en situación de sinhogarismo.

La pertenencia se construye en los barrios, en las relaciones cotidianas y en la capacidad de reconocer a la otra persona como vecina, como sujeto de derechos y como alguien que tiene mucho que aportar.