Cáritas denuncia el abandono en la calle por el sistema penitenciario de un exrecluso con un 49% de discapacidad, parkinson y sin red de apoyo
El director de Cáritas Diocesana de Jaén, Rafael Ramos, lamenta la situación de “desprotección institucional”, sin que hubiera una transición coordinada a un centro asistencial o de dependencia adecuado a sus características
Abandonado a su suerte. Cáritas denuncia que el sistema penitenciario deje en la calle a un preso con un 49% de discapacidad, parkinson y sin red de apoyo, una vez cumplida su condena. Según explica el director de Cáritas Diocesana de Jaén, Rafael Ramos, este domingo se consumó “un nuevo episodio de desprotección institucional”. A. C. G., un hombre de 58 años, abandonó la prisión provincial, una vez extinguida su condena. “Lejos de una reinserción planificada, se topó con un desamparo absoluto”, lamenta. Según explica Ramos, las Instituciones Penitenciarias lo dejaron en la calle, sin que hubiera una transición coordinada a un centro asistencial o de dependencia.
Según constata el director de Cáritas, la Junta de Andalucía acredita su precaria situación de salud. “Se le reconoce un grado de discapacidad del 49%. El dictamen médico oficial del Centro de Valoración y Orientación de Jaén es demoledor. Padece parkinsonismo inducido por neurolépticos, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión esencial y un trastorno de la personalidad y del comportamiento. Los baremos técnicos reflejan una limitación en la actividad del 45% y dificultades en su movilidad.
Fallo en cadena de las instituciones
Ramos subraya que la salida de prisión por cumplimiento de condena es una fecha previsible. “Las juntas de tratamiento y los servicios sociales penitenciarios conocen el historial clínico de los internos con meses o años de antelación. En el caso de A. C. G., los diagnósticos exigían una actuación preventiva prioritaria. El mal funcionamiento institucional queda en evidencia al constatar varios fallos de gestión, falta de previsión, desconexión con la comunidad y vulneración del deber de tutela por parte de la administración pública”, añade el director de Cáritas Diocesana de Jaén.
De igual modo, Ramos lamenta: “Dejar en la vía pública a una persona con un cuadro clínico tan complejo y limitaciones severas de movilidad roza la negligencia humanitaria. La reinserción social no consiste únicamente en abrir las puertas de la cárcel. Exige dotar a los ciudadanos más vulnerables de los recursos mínimos para que no queden abocados a la exclusión social y al deterioro inmediato de su salud. Es urgente que la Delegación Territorial de Inclusión Social y las autoridades penitenciarias intervengan de oficio para corregir estos casos, ya que, según nos conta existen otros similares que ocurrirán si no se toman medidas”, apostilla el director.
En este caso, la actuación de los capellanes de la cárcel, que han alertado de la situación a Cáritas ante su preocupación por lo que estaba ocurriendo, ha permitido que A. C. G. duerma en el hogar de acogida “Nazaret”, gestionado por Cáritas y la Delegación de Pastoral Penitenciaria, la noche del Domingo, ya que aseguraron que no podía permanecer en la institución penitenciaria después de la cena y que sí o sí le darían el alta, aunque se quedara en la calle. Este recurso de Cáritas ha supuesto una respuesta de emergencia, pero A. C. G. necesita atención las 24 horas del día. Actualmente, se encuentra desamparado. Cáritas denuncia la situación para que las administraciones pertinentes adopten medidas urgentes en función de sus competencias que permitan atender a esta persona con dignidad y se lleve a un recurso adecuado a sus características.



