Noticia30/01/2026

La vivienda y el empleo, principales motores de la exclusión social en Jaén

Más de 72.000 personas en la provincia jiennense se ven abocadas a una situación de pobreza una vez pagados los gastos derivados de la vivienda y en torno a 60.000 jiennenses viven en hogares donde el sustentador principal se encuentra en una situación de inestabilidad laboral grave

La vivienda y el empleo se consolidan como los principales motores de la exclusión social en Jaén. Así se desprende del Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado esta mañana en el Obispado de Jaén, que advierte de la cronificación de la desigualdad y de un proceso profundo de fragmentación social en la comunidad andaluza: el 23% de la población -casi dos millones de personas- vive en exclusión social y el 10% lo hace en exclusión severa.

La presentación ha contado con la intervención de Juan Raya Marín, vicario de Caridad y delegado de Cáritas; Rafael Ramos Gutiérrez, director de Cáritas Diocesana de Jaén, y Daniel Rodríguez de Blas, miembro del equipo de estudios FOESSA y coordinador del informe de Andalucía.

La fractura social se consolida

El análisis presentado por Rodríguez de Blas sitúa a Andalucía ante un proceso profundo y persistente de fragmentación social, fruto de más de dos décadas de crisis encadenadas. “Las brechas sociales no solo no se han cerrado, sino que en muchos casos se han consolidado, ampliando y cronificando la exclusión”, ha apuntado, para asegurar que no se trata de una situación coyuntural, sino de “dinámicas estructurales”. “Incluso en contextos de crecimiento económico, una parte importante de la población queda al margen de los beneficios de desarrollo. Andalucía, y también Jaén, viven esta realidad con especial intensidad”, ha lamentado.

Según el informe, en 2024 la exclusión social afecta al 23,1% de la población andaluza, es decir, que casi dos millones de personas en Andalucía tienen dificultades para participar con normalidad en la vida social. Una proporción claramente superior a la media estatal (19,3%), que pone de manifiesto que “la brecha, por tanto, no se ha cerrado”.

El 10,2% de la población andaluza, en exclusión severa

Especialmente preocupante es el peso de la exclusión severa, que alcanza ya al 10,2% de la población y que no deja de crecer desde 2018. Al mismo tiempo, se constata un retroceso de la integración plena: solo cuatro de cada diez personas no presentan hoy ningún indicador de exclusión social en Andalucía.

Rodríguez de Blas ha sido claro en su diagnóstico: “No fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que explican la pobreza y la exclusión desde la pasividad individual, los datos muestran que la mayoría de los hogares en exclusión no permanece al margen. Trabajan, buscan empleo, se forman, activan redes de apoyo familiar e intentan salir adelante. “Sin embargo, ese esfuerzo choca con barreras estructurales: recursos insuficientes, respuestas fragmentadas y apoyos que no se ajustan a las trayectorias reales. Cuando el sistema exige activación sin ofrecer protección suficiente, la exclusión no se corrige: se cronifica”, ha subrayado Rodríguez.

La vivienda como principal motor de la exclusión

El Informe FOESSA identifica la vivienda como el principal eje de la exclusión social en Andalucía __y también en Jaén__, de modo que se ha convertido en “un factor de expulsión de la estabilidad cotidiana, que el empleo ya no logra compensar”. Afecta a casi una de cada cuatro personas en Andalucía. Asimismo, entre 2018 y 2024, el precio de la compra de la vivienda ha aumentado un 65% en la comunidad andaluza, “completamente desconectado de la evolución salarial”.

En el alquiler, “la presión es especialmente intensa”. Según ha puesto de manifiesto Rodríguez de Blas, “en la provincia de Jaén, entre 2018 y 2023, el precio del alquiler ha aumentado un 16%, casi un 20% en Jaén capital”. “El resultado es claro: más de 72.000 personas en Jaén caen en situación de pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda. Esta escalada de precios genera un sobreesfuerzo residencial que empuja a cientos de miles de hogares en Andalucía por debajo del umbral de la pobreza y deja a muchas personas viviendo en condiciones inseguras o inadecuadas”, ha concretado. Por eso, ha defendido que la vivienda se ha convertido en el “gran cuello de botella de la integración social”. “Mientras no pase a ser un pilar real del Estado del Bienestar, la mejora económica seguirá sin traducirse en integración social”, ha denunciado el coordinador del informe.

Empleo: trabajar no siempre basta para salir de la exclusión

Junto con la vivienda, el empleo es el segundo motor de la exclusión social. Daniel Rodríguez ha apuntado que en Jaén se han producido “avances claros en los últimos años, pero todavía insuficientes para garantizar una integración social sólida”. En 2025, el paro registrado en la provincia jiennense se situó en torno al 17%, una tasa que, aunque ha mejorado de forma notable desde 2018 (cuando se situaba en el 23%), sigue siendo más alta que en 2007 (14,5%), antes de la primera gran crisis de este siglo. “Además, el desempleo en Jaén se mantiene históricamente por encima del registrado tanto en Andalucía (16%), como en el conjunto de España (10%), también en la actualidad. Avanzamos, pero aún lejos de una situación de normalidad y con una brecha estructural que persiste en el tiempo”, ha sostenido.

En Jaén, más de 60.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal se encuentra en una situación de inestabilidad laboral grave, con empleos precarios, discontinuos o insuficientes para sostener una vida digna. Como resultado, el empleo reduce el riesgo de exclusión, pero ya no lo evita. “Para muchas personas, trabajar no basta para salir de la vulnerabilidad. Hay un 14% de personas que trabajan, pero aun así están en situación de exclusión”, se constata en el informe.

Deterioro de las relaciones sociales

El coordinador del informe ha puesto el foco en un factor preocupante: el deterioro de las relaciones sociales. “Los problemas ligados al conflicto y al aislamiento social afectan a medio millón de personas en Andalucía y se han duplicado desde 2018”, ha expuesto. Además, las dificultades relacionales se multiplican allí donde las condiciones de vida son más frágiles. “El conjunto de Andalucía, el 6% de los hogares no cuenta con nadie a quien recurrir ante una dificultad grave. Entre los hogares en exclusión social esta proporción se duplica y alcanza el 13%”, ha apuntado Daniel Rodríguez.

Dificultades para comprar medicamentos o acceder a tratamientos

El informe andaluz sostiene que la exclusión en la dimensión de la salud aumentó de forma notable durante la crisis sanitaria y, lejos de revertirse, “se ha cronificado”, pasando a afectar a uno de cada cinco hogares. El principal factor es el económico, extendiéndose de manera preocupante. “En la provincia de Jaén, más de 95.000 personas viven en hogares que han tenido que dejar de comprar medicinas o abandonar tratamientos o dietas por falta de recursos”, ha compartido Rodríguez de Blas.

Esta realidad en el ámbito de la salud está erosionando la equidad en el acceso a la sanidad y empuja hacia un modelo de doble velocidad, donde la capacidad de pago marca cada vez más la diferencia. Además, el impacto es “especialmente grave” en la salud mental y se concentra en las situaciones de exclusión más severa. “Cuando enfermar implica empobrecerse y cuidarse depende de los ingresos, el derecho a la salud pierde contenido y la exclusión se vuelve más profunda y persistente”, ha aseverado.

Hacia un nuevo pacto social

El informe FOESSA Andalucía constata un modelo social con signos evidentes de agotamiento que genera “desigualdad, precariedad y fragmentación social”. Rodríguez afirma que “la exclusión social es la expresión de grietas profundas en nuestro modelo de desarrollo” y ha denunciado, además, que se trata de un modelo “ecológicamente insostenible”.  

Frente a un relato profundamente individualista, el informe plantea un cambio de rumbo sustentado en tres pilares fundamentales. Una sociedad civil activa, capaz de tejer vínculos, sostener a quienes quedan al margen y exigir respuestas colectivas. Instituciones públicas fuertes que impulsen políticas coherentes en vivienda, empleo, migración, protección social y fiscalidad para que nadie quede atrás y el cuidado sea el centro del pacto social. Y una clase política valiente, capaz de mirar más allá del corto plazo electoralista y de construir consensos amplios a la altura de los desafíos que enfrentamos”, concluye Rodríguez. 

Comprender la realidad para transformarla

En su intervención, al inicio de la rueda de prensa, el vicario de Caridad, Juan Raya, ha recordado que la Iglesia, en su acompañamiento a las personas más vulnerables, entiende que “comprender la realidad es una dimensión básica de la caridad”, y, en línea con la reciente exhortación del papa León XIV, ha advertido del aumento de “múltiples formas de empobrecimiento económico y social”.

En la misma dirección, el director de Cáritas Diocesana de Jaén, Rafael Ramos, ha subrayado que el Informe FOESSA “no es solo una fotografía de la realidad, sino una herramienta para transformarla”, y apuntó que la exclusión consolidada como fenómeno estructural implica “pobreza, sí, pero también carencias de derechos, de aislamiento, de falta de participación”. A la luz de los datos, concluyó con un llamamiento a asumir “en lo político, en lo personal y en lo comunitario, la cuota de responsabilidad que tenemos en la construcción de soluciones y oportunidades”.

Sobre la Fundación FOESSA 

La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) fue creada por Cáritas Española en 1965 con el objetivo de servir a la sociedad a través de la realización de estudios de investigación sobre la realidad social, cultural y económica de España. 

A lo largo de estas seis décadas se han presentado nueve macrodiagnósticos. Este es el cuarto estudio andaluz y forma parte de 22 informes territoriales que se desprenden del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado el pasado 5 de noviembre. Los resultados de esta investigación se basan en la sexta Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA), realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país, 596 en Andalucía.